Con la Biblia en la mano
Lunes, 8 Febrero 2010
Dividida la Biblia en Antiguo y Nuevo Testamento, los judÃos nos acompañaron hasta el primero, porque el segundo contiene los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, reseña de la vida de Jesús, el MesÃas de los cristianos, el redentor que los judÃos todavÃa están esperando. Este Nuevo Testamento es como la obra periodÃstica de los cuatro evangelistas, Lucas, Juan, Mateo y Marcos, quienes reseñaron paso a paso la vida del Nazareno, desde la anunciación de su nacimiento hasta su muerte en la cruz. Hizo falta para este cubrimiento un pintor o dibujante que dejara testimonios gráficos, para evitarles a los pintores de todos los tiempos la especulación con la fisonomÃa de los personajes evangélicos, que cada uno plasma a su manera. A Jesucristo, por ejemplo, por orden expresa de los orgullosos pontÃfices católicos, todos los artistas lo han pintado mono y zarco, como si no hubiera sido oriundo del oriente medio, sino anglosajón, germano o escandinavo.
Felipe IV, en sus desplazamientos, incluÃa en la comitiva a Diego Velásquez, pintor que lo fue de la corte española hasta su muerte. Algo asà como el “fotógrafo†real. Para muestra, La Rendición de Breda y Las Meninas, entre muchas de sus obras. Jesucristo pudo haber hecho lo mismo. Pueda ser que para la otra venida que tiene anunciada no omita este detalle.
Pero a lo que querÃa referirme en esta columna es a la especulación de la que es vÃctima la Biblia, de cuyos pasajes unos charlatanes se aprenden algunos de memoria, los de más impacto, con los que descrestan calentanos y conquistan incautos, a quienes convocan en iglesias de garaje o en lujosas edificaciones que tienen un sospechoso tufillo de lavado de activos, para hacerles el “enjuague†cerebral y después ponerlos a cotizar diezmos, que a la larga convierten a los hábiles predicadores en millonarios. Éstos, cualquier dÃa levantan vuelo y dejan a sus feligreses con la boca abierta, mirando para el cielo prometido.
Según El Tiempo (24-1-2010), en su sección Domingo a Domingo, en Barranquilla fundó una iglesia un ex travesti, prostituto en uso de buen retiro, quien dice que cura el homosexualismo. En las fotografÃas que publica el periódico se ve al predicador con la Biblia en la mano y a los fieles con las manos alzadas haciendo la ola, en actitud de posesos. Y se menciona el monto de los recaudos de ese dÃa, que, para ser nuevo el movimiento, no están mal.
Y el “profetaâ€, que se llama Deiman Ariza, está tan entusiasmado con su apostolado que le dijo a la periodista, MarÃa Paulina Ortiz, que iba a estudiar “escatologÃaâ€. Después la llamo a corregir. Es teologÃa lo que le dicta su nueva vocación.
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La Biblia no es utilitarista.